La necesidad de hacer politica.

 

LA NECESIDAD DE HACER POLITICA

Desilución, optimismo y un desinteres que vine decreciendo


Hace poco hice una encuesta en mi Instagram sobre política. La consigna era sencilla: tenias que decir si te interesabas o no en las cuestiones de política  y qué partido político o a qué referente te gustaba escuchar. Los resultados fueron diferentes a los que esperaba:




Con una marcada diferencia, las más de cuatrocientas personas que participaron de la encuesta, afirmaron escuchar a los políticos en este periodo de campaña electoral. En la historia siguiente, podían mencionar al referente o partido político que más los representaba. Esas respuestas fueron un poco más predecibles: Patricia Bullrich, La libertad Avanza y Cristina Fernandez de Kirchner. Mención especial para la única persona que mencionó a Schiaretti, un distinto. 


Si me conoces sabes que a mi me gusta escuchar a todos. Trato de tener dos o tres referentes de cada espacio para poder entender su visión política, sus estrategias, el armado del campo popular y del anti-campo, el modo en que comprenden las problemáticas y sus posibles métodos para solucionarlos. 


En líneas generales debo señalar que el panorama electoral de este año se presenta sin mucha novedad en el frente. Cambiemos y el Frente de todos disputando el primer lugar, La libertad avanza intentando quedarse con un segundo lugar que le permita entrar en el por ahora insuperable ballotage; y una izquierda muy dividida que pierde poder representativo. 


Ahora bien, esta no es la finalidad del presente texto ni del episodio del podcast. Para analizar la coyuntura política hay gente mucho más preparada que yo y con información superior. La idea de este texto es poder pensar juntos cual es la necesidad de la política, para que existe, porque se presenta como mandato superlativo el hecho de ser ciudadanos políticamente participativos y porque está instalado en el discurso cotidiano la imposibilidad de no hacer política. 


Para abordar estos interrogantes y generar otros, me gustaría ofrecer una visión sobre lo que creo yo es una definición de lo que es la política. Trato con esto de entender un poco más el trasfondo de esta cuestión que, en lo personal, tiene una relevancia extrema. Me gusta entender el término de política en relación al orden. La política es en todo momento una relación social. Es el ejercicio del poder en función de establecer un orden. La política es un tipo de relación, y por tanto un entramado socio-comunitario. Las relaciones humanas son relaciones políticas porque son relaciones de poder. El poder es la capacidad de influir en el otro y la influencia es la capacidad de anteponer un discurso por sobre otro. Por eso no podemos hacer política. Porque siempre estamos siendo influidos por otros y siempre estamos generando influencia sobre otros. (Por lo tanto, alguien está permanentemente generando o intentando generar influencia sobre nosotros)


La política partidaria es aquella lucha por el poder que busca asumir la hegemonía del poder del Estado. Distinguir con claridad Política, Estado y Gobierno es esencial para no caer en discursos baratos y superfluos como los que se escuchan por ahí. La política argentina tiene un modo de ser que es muy propio, pero no debe confundirse esa suciedad con las Instituciones del Estado. Por lo menos hay que tomarse con mayor seriedad las cuestiones que hacen a la discusión pública y distinguir aquello que vemos como nocivo en el funcionamiento tanto sea del Estado, del Gobierno de turno o de la política en general. 


Pero ¿para qué nos sirve entender todo este enredo de concepto y definiciones? Para poder ganar un poco más de autonomía y tomar mayor consciencia del entretejido político en el que estamos involucrados. Muchas veces las discusiones son tan complejas que nos genera ansiedad o aburrimiento intentar entenderlas. Pero debemos saber que toda persona que decide no involucrarse en política está renunciado al derecho y a la posibilidad de ejercer el poder que le es propio. Todos podemos luchar en aquellas luchas que creemos que son justas y que nos hacen sentido. Renunciar a la política es renunciar a ese derecho y es desligarnos de nuestros propios ideales e intereses. Pero claro, para ello primero hay que tener cierta claridad en lo que nos resulta innegociable o irrenunciable. 


Yo no voy a dejar que otros luchen por mi y muchos menos que mis convicciones no sean tenidas en cuenta. Esto en el ámbito de la política, en lo familiar e incluso en lo laboral. Creo en mis convicciones y por eso me involucro tanto, porque quiero descubrir quién defiende mejor esos intereses que son los que me definen como ciudadano y como persona. Me ha pasado que escuchando a tantos políticos, economistas, empresarios, etc. me he dado cuenta que algunas de las cosas que pensaba no eran tan ciertas o que por lo menos eran un poco más complejas. Incluso puede llegar a ver con mucha claridad que algunos de los puntos que creía esenciales para el progreso eran imposibles de alcanzar, no porque no se pudieran, sino porque eran contraculturales y contrahegemónicas. 


La necesidad de hacer política sólo tiene lugar para personas con convicciones, con intereses y con ideales. Yo, por lo pronto, creo en el involucramiento político porque no alcanza con que luche individualmente por esos mis ideales a diario y en mi cotidiano, es necesario que aquellos que tienen un (macro) poder significativo, me representen en los campos de batalla que yo no puedo habitar. Y no estoy dispuesto a que ese terreno lo ocupe alguien que no me representa. 


Quisiera, para cerrar, presentar un pensamiento medio romántico y un poco idealista. Pero en una sociedad como lo es la Argentina que se polariza por todo y de formas muy violentas, me gustaría señalar que toda vez que hago referencia a batalla, lucha, etc,., no me refiero a luchas violentas o sangrientas. Creo que no está de más decirlo, pero es posible que esas luchas sean constructivas y propositivas. No se trata de ver en el otro a un enemigo al cual hay que aniquilar, sino de descubrir entre todos aquello que es mejor para los intereses de las mayorías (democracia) Eso solo se logra con diálogo político, diálogo que es posible si los diferentes actores se involucran y toman la voz que le es propia. 


40 años de democracia ininterrumpida en Argentina. Espero, deseo, sueño con un altísimo nivel de involucramiento político en este 2023 tan decisivo.


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